Cada vez que los dispositivos mobiles van aportando más prestaciones o capacidades, la demanda de tener una batería con más duración es mayor.
Con base en lo anterior, Apple busca romper este paradigma. Y es que apesar de que dispositivos como el iPad hacen gala de uno de los mejores balances en su batería, no tiene la misma fama en lo que se refiere a los móviles: desde el iPhone de primera generación, los usuarios vienen señalando a la batería como el principal problema con el que se topan tras varios ciclos de carga. Y esta situación no ha hecho sino agravarse con las últimas ediciones del producto.
Años atrás, compañías como Nokia y LG, entre otras, vienen trabajando intensamente en la investigación de este tipo de tecnologías, aunque en ocasiones se han topado con la necesidad de recurrir a unidades de alimentación desechables -como las pilas, de toda la vida- que han sido vistas como muy poco atractivas de cara al uso generalizado en los hábitos de los futuros usuarios.
Sin embargo, en los últimos meses se han realizado pruebas satisfactorias con tecnologías fijas que, además, han arrojado excelentes resultados, ofreciendo un balance de tiempos de recarga en relación a horas de autonomía que barre a los sistemas vigentes.
Se espera incluso que 2012 pueda ser el año de la transición de la tecnología de iones de litio a la del hidrógeno, visto que los últimos dispositivos presentados por los fabricantes requieren de unidades de alimentación con cargas que llegan a doblar en miliamperios a las baterías de los dispositivos de gama alta que se comercializaron durante 2010.
Ante esto, habría quien se dejase llevar por el optimismo y pensar que el iPhone 5 podría estrenar esta tecnología como parte de sus atractivos. No obstante, resulta improbable, aunque siempre queda lugar para la sorpresa.






















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